El trabajo tutorial en primer
instancia pareciera ser una actividad sencilla, sin embargo, requiere de conocimiento y formación
de los tutores, lo cual les permita realizar su trabajo acorde a las
necesidades de los estudiantes y sin sobrepasar situaciones que como parte
educativa corresponde atender.
Para ello se cuenta con un
fundamento, el cual permite centrar lo que es la tutoría en la escuela normal.
Para ello el acuerdo 650 explica que la tutoría académica en la escuela normal
se refiere a la necesidad de apoyar el proceso formativo del estudiante, esto
en los diferentes momentos por los que atraviesa el alumno en su formación. Además
de lo anterior, es necesario considerar que “se concreta a la atención
personalizada de manera individual o a un grupo reducido, por parte de
académicos competentes y formados para esta función, apoyándose conceptualmente
en teorías más recientes del aprendizaje” (Diario Oficial de la Federación, 12
de agosto de 2012:50).
Una vez visualizado lo que debe ser
el tutor académico en la escuela normal, da mayor oportunidad para hacer
propuestas más precisas sobre las personas que deberán atender estos procesos
educativos, pues requiere de personas con formación en este sentido, con la
finalidad de no demeritar las acciones que se realizan en ella.
Considerando también el PIT, es
importante mencionar que la tutoría académica que en él se enuncia, tiene como
objetivo principal:
“Orientar
y dar seguimiento al desarrollo de los estudiantes, lo mismo que apoyarlos en
los aspectos cognitivos y afectivos del aprendizaje. Asimismo, fomentará su
capacidad crítica y rendimiento académico para incidir positivamente en la
evolución social y personal. Debe procurar la mejora de las condiciones del
aprendizaje del estudiante y, de ser necesario, canalizarlo en las instancias
en las que pueda recibir una atención especializada para resolver problemas que
pueden inferir en su desarrollo intelectual y/o emocional”. (DGESPE citado por CRENA, 2013 – 2014b)
Ante este vale
la pena establecer que la tutoría académica es la esencia y en caso de requerir
otro tipo de atención, la canalización a instituciones apropiadas es prioritaria
para continuar con la atención al estudiante.
La
propuesta es producto de una investigación de diversos autores que dan su
opinión acerca de su percepción sobre la tutoría y sobre el trabajo virtual,
ante esto se recuperan 9 principios que según Daniel Prieto Castillo (2012) son
necesarios para desarrollar el trabajo virtual, estos son: el principio de
promoción y
acompañamiento del aprendizaje: el cual enfatiza que como tutor se encuentra
ahí durante todo el proceso educativo, esto comunica constancia y sentimiento
de cercanía, esto tiene que tener como resultado una mediación pedagógica en la
que su fin último sea el aprendizaje.
En el principio de
contextualización, es decir nutrir de experiencias significativas la situación
a plantear, por ejemplo después de pedir alguna iniciativa con relación a la
educación, se puede abrir un foro y ante esto los participantes inician un
diálogo sobre situaciones que son parte de su realidad educativa.
Además de lo anterior, el principio de comunicabilidad se relaciona con
lo que Prieto (2012) señala como tender puentes y ayudar a construirlos, no es
posible realizar estos sin un esfuerzo constante de comunicabilidad, es decir
de intentar hablar el mismo lenguaje, como tutores, la importancia de hacerse
entender para el auditorio a quien llega nuestro mensaje, esto sin duda es
básico en el intento de promover y acompañar la construcción de competencias.
Otro de los principios es el de interlocución: este se relaciona con el
anterior, pues habla de voces que se entrecruzan, es decir, el entablar un
diálogo con alguien, si no existe ese intercambio, la actividad tutorial no
existe. Aunado a este se encuentra la calidad comunicacional, en este sentido
presentar un texto entendible, claro, conciso de buena redacción y ortografía.
Estos principios se complementan con un serio manejo de la información,
el cual refiere a presentar información clara, fundamentada y contextualizada,
esto denota responsabilidad de quien propone el hecho educativo. Además el
principio de serenidad se relaciona con trabajar intensamente pero sin
tensiones, esto ayuda a que le proceso educativo llegue a mejores términos,
pues como tutores se debe considerar el tiempo que el tutorado tiene destinado
para esta actividad, si no se considera esa variable se puede llevar a lo
alumnos a un ritmo imposible de cumplir, esto destruye cualquier intento de
trabaja con serenidad.
El buen trato es otro de
los principios, siempre debe estar presente la formación de cada persona,
además de dar la importancia que refiere el trabajo cooperativo y grupal, y
finalmente se encuentra el principio de intercambios entre personas adultas:
este se relaciona con la percepción de que al trabajar de forma virtual se hace
con una persona madura, responsable, constante, disciplinada, que no quiere
hacer trampas, es importante que como tutor no se infantilice, esto sucede
cuando se proponen a los demás formas educativas por debajo de sus capacidades,
de sus experiencias, de sus sentires, de su imaginación, de su creatividad. Un
espacio virtual significa que se abren espacios para que quienes son partícipes
compartan experiencias, saberes, sentimientos y se traduzca en crecimiento y
madurez.
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